Las parejas criminales

En el post semanal dentro de nuestras «Breves historias de la Criminología» vamos a hablar sobre el concepto de «pareja criminal» a través de varios ejemplos. Comencemos.

Según los últimos datos aportados por Eric Hickey, centrándonos en Estados Unidos, entre 1875 y 1995, ha habido 399 criminales que han sido catalogados como «asesinos seriales». De ellos, 110  han perpetrado sus crímenes en pareja. Es lo que llamamos y conocemos como «pareja o dúo criminal». En datos macro, han supuesto el 16% de las víctimas causadas (por asesinos seriales), estimándolas en aproximadamente 430.

Las características que definen a una pareja criminal son las siguientes: No existe un perfil de unión entre ambos, pueden ser familiares o conocidos, o incluso por azar (entendemos por azar el encontrarse en un sitio inesperado, conocerse y «crear» ese binomio). Lo que si los definen no es, como vemos, tanto su individualidad como la composición de su «equipo». Siempre se dividen jerárquicamente, y esta diferencia suele ser fácilmente detectable, siendo siempre uno de ellos quien es considerado el líder, llevando a cabo funciones diferentes entre «mente pensante» y «ejecutor»: Normalmente, el líder suele tener unas características con rasgos (sino personalidad) psicopática, mientras que el seguidor suele tener una personalidad carente de carácter, y en muchas ocasiones, con rasgos psicóticos y un contexto tremendamente desestructurado. Las investigaciones, obviamente, van encaminados a descubrir a ambos, pero a la hora de llevar a cabo una operativa e incluso los interrogatorios siempre se obtendrá más del sujeto seguidor.

EL FRANCOTIRADOR DE WASHINGTON

En octubre de 2002, un «francotirador» sembró el pánico durante 3 semanas en Washington, matando con disparos lejanos a diez personas. La victimología no presentaba ninguna característica común (esta inexistencia ya es algo común, y así debe tomarse). La policía recibió una llamada solicitando 10 millones de dólares para que parara (se comprobó que se trataba del francotirador). Gracias a un testigo que observó una furgoneta sospechosa (con un agujero en la parte trasera), la policía pudo detener a John Muhammad y Lee Boyd Malvo. 

Muhammad era un veterano de la guerra del Golfo, tenía en el momento de la detención 42 años y se había convertido, al volver de la guerra, al Islam. Boyd era un delincuente de 18 años a quien había adoctrinado. Tras su detención declararon razones políticas e ideológicas para llevar a cabo sus acciones, pero no eran, ni mucho menos, coherentes. En los casos de pareja criminales, cuando estos no son familiares, la diferencia de edad suele ser patente (en los casos de unión familiar no), siendo, normalmente (pero no exclusivamente) la persona de más edad quien se posiciona como líder.

LOS SIAMESES DEL HORROR

En Europa, más precisamente en Francia, podemos analizar el caso de Jean-Louis y Jean-Michel Jourdain, de 37 y 35 años respectivamente. Ambos tenían antecedentes penales por violación y asesinato (por estrangulación) de una mujer. Ambos, el 11 de febrero de 1997, raptaron, violaron y estrangularon a 4 jóvenes de entre 17 y 20 años a la salida de una fiesta en Pas-de-Calais. Ambos provenían de una familia desestructurada, sobre todo marcada por los abusos llevados a cabo por su padrastro y la falta de cuidados por parte de su madre. En este caso (a pesar de no haber una diferencia grande de edad), el menor de ellos era quien tenía el liderazgo y fue catalogado como un «psicópata perverso, con gran indiferencia ante el sufrimiento de los demás», mientras que el mayor sufría de una patología mental y varias parafilias, estudiadas por los expertos. Ambos fueron condenados a perpetuidad y siguen sin reconocer sus crímenes.

En ambos casos hemos visto dos posibilidades en cuanto al parentesco, pero ambas parejas tienen perfiles (como pareja) similares. Jerarquía marcada, perfil psicopático para el líder y sumiso (rasgos psicóticos) para el seguidor. Una escalada criminal coherente (con antecedentes penales en todos los casos que van desde pequeños hurtos a delitos de alta gravedad), una brutalidad alta contra sus víctimas,…

Las parejas criminales siempre han sido un objetivo de estudio por parte de los Criminólogos y no es para menos pues su idiosincrasia necesita siempre de un análisis profundo, ya que en ocasiones, en la investigación criminal, no siempre es fácil detectar la presencia de una pareja de estas características.

Hasta aquí nuestro hilo. Como siempre decimos, nuestro objetivo es fomentar la curiosidad sobre aspectos de la Criminología. Esperamos que haya sido de vuestro interés.

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