
El título no tiene ningún sentido, o tal vez sí. La verdad es que el objetivo era resultar lo suficientemente chocante como para crear una mínima curiosidad y entrar a leer el contenido. Si todavía está por aquí, finalidad conseguida. Así que ahora queda explicar a qué me quería referir. He aprovechado la preparación de una clase sobre la figura del perito para desarrollar este artículo que creo es importante conocer a la hora de ejercer la profesión de «perito» y sobre todo, lejos o al menos apartado de la definición tipológica jurídica (es decir, fuera de los tipos generales que marca la ley, que ya conocemos).
Ya sabemos lo que es un perito: Un profesional con conocimientos específicos (técnicos, científicos o artísticos) sobre una determinada materia. De ahí que siempre digamos que tal acepción debe ir acompañado de su apellido. No se puede ser solo perito (como no se puede ser solo experto), sino que debemos serlo «en algo». En la disciplina que sea en la cual tengamos esos conocimientos concretos. Hasta aquí podríamos considerar un contexto mínimo que nos aporta el marco jurídico, pero resumido. Continuando con la línea del título, podríamos decir que «esto es lo que es un perito».
Pero la pregunta que hoy quería responder (y no de manera exacta o académica, más bien fácil y descriptiva) es, «¿Cómo ve (o debe mirar) el mundo un perito (ahora sí, en lo que sea)?» La explicación más fácil viene de describir qué tiene que tener en la cabeza un experto. Tres cosas básicas, todo lo tiene que ver «descompuesto» en: (1) constructos, (2) variables e (3) ítems. O lo que es lo mismo, en un objeto de estudio, los parámetros que lo explican y la unidad básica que ayuda a comprender cada una de ellas. Se trata nada más ni nada menos que de dividir el objeto de estudio en partes más pequeñas, más fáciles de estudiar (un gran problema en problemas más pequeños, más fáciles de solucionar), esto en primer lugar, y después, saber cómo funciona el análisis de estos conceptos. Por supuesto, depende de algún que otro factor, pero de manera general, lo que buscan son datos objetivos, para hallar conclusiones empíricas. O lo que es lo mismo, obtener datos descriptivos, para concluir una correlación (o no), entre ellos. Esto es lo que nos da una visión completa del hecho. Con esto lo tendríamos todo comprendido. La explicación es así de sencilla. El perito utiliza la metodología más académica(y más científica si quiere utilizar el término) para ver el mundo. Esto que parece tan obvio, en ocasiones no lo es tanto (o n o lo parece). Y después de esto, ¿Cuál es la dificultad?
Pues depende de lo más importante, de la disciplina, del objeto de estudio que estemos analizando. Si eres un estudiante de balística, por ejemplo, o de química forense, estoy seguro que esto no te sorprende, lo das por hecho, y lo tendrás interiorizado. ¿Por qué? Porque estudias o eres experto en una disciplina «cerrada», y/o de ciencia de primer orden, y/o de conocimiento matemático, en donde la acción humana, la conducta humana (individual o grupal), tiene poco que decir. ¿Pero qué pasa cuando el objeto de estudio se centra en lo que llamamos «ciencia social»? Pues que ahí, ver las cosas desde perspectivas de fundamentos «inertes» es más complicado. Si ponemos por ejemplo el foco en el análisis de una intervención policial (una detención), una conducta humana total, en donde hay factores psicológicos, biológicos, mezclados incluso con conocimientos científicos «puros», como la balística o la física, el delimitar los conceptos de constructo, variable e ítems y correlacionarlos, es más complicado, porque dentro de ellos, ni todas las variables son iguales, ni tienen las mismas características,… y esto hay que saber aplicarlo y obtenerlo, ahí radica la dificultad, porque aunque todos sean peritos, dependen de «en qué», por lo que, de nuevo siguiendo con el título, «el perito es un perito y un perito no tiene por qué ser otro perito». Al final va a tener sentido.
Lo que sí puedo casi garantizarte es que si eres conscientes de cómo debe ver un perito el mundo, o al menos hacerlo respecto a su objeto de estudio, se tiene mucho ganado. Porque lo primero que tienes en cuenta es la necesidad de conocer aspectos objetivos, técnicas de análisis y de controlar los sesgos (sobre todo aquellos que tienen que ver con la propia subjetividad del analista), y con eso, desciende de manera radical la posibilidad de mezclar en el estudio aspectos cualitativos, con cuantitativos, aspectos jurídicos con técnico-científicos, tu opinión en la conclusión,… es decir, hacer una investigación y plasmarla en un informe sin estructura, orden ni concierto que no aporte nada más que una especie de batiburrillo que a nadie interesa (y menos a Su Señoría).
Así que la visión de un perito, en este caso sí, de la especialidad que sea, debe centrarse en la objetividad como apoyo y empirismo como meta, y claro está, esto luego ya, dependiendo de cada disciplina, con un método y técnicas a ella adaptada.
Por si interesa ampliar:
Castro Nogueira, L. et al. (2015). Metodología de las ciencias sociales: una introducción crítica. Tecnos.
Durkheim, E. (1897). El suicidio: Estudio de sociología. Akal.
Lago, I. (2014). La lógica de la explicación en las ciencias sociales: una introducción metodológica. Alianza editorial.



