Criminología y empresa

 

 

Iba a comenzar el artículo diciendo (haciendo alusión a una expresión utilizada ahora por los jóvenes cuando quieren resaltar algo) que «poco se habla» de la criminología en el mundo de la empresa y es verdad que estos términos no son los más utilizados, pero conceptos como criminología corporativa y seguridad empresarial, sí pueden ser más reconocibles. Y como digo se habla, se escucha, pero… ¿se ejerce? Vamos a introducirnos en ello.

La criminología abarca prácticamente cualquier ámbito de la sociedad. Por el mero hecho de convivir, por el mero hecho de interactuar, por el mero hecho de estar en comunidad, por ese mero hecho, existe una probabilidad de que el delito, el crimen, llámelo como quiera, aparezca. Al principio, la criminología se ocupó y preocupó de estudiar la manera de adelantarse al propio delito identificando a los criminales (ya sabe, el positivismo, enfoque biologicista, Lombroso, etc. (¡qué le voy a contar que no sepa!) Después, el factor social y ambiental como preponderante fue la finalidad (sociología criminal), luego la multidisciplinariedad, la interdisciplinariedad, a continuación la criminología académica, la importancia de la misma, y la especialización de la disciplina (esto es un resumen tremendamente basto, por supuesto no lo utilices si eres estudiantes en ningún trabajo de la universidad). Desde la criminología penitenciaria, hasta la aplicada, pasando por la vial, la medioambiental (que dicen queda mejor en inglés como «green criminology», lo cual es mentira, todo queda mejor en español),…  Cada una tiene su espacio, importancia y relevancia. Tal vez, y solo tal vez, la criminología empresarial (llamémosla así), debería tener más presencia, porque en ocasiones, se puede tener la percepción (subjetiva) de que no se le da importancia. 

El mundo de la empresa es tremendamente complejo. La sociedad es movida por estas, y por ello, el entramado es bidireccional, siendo una el espejo de las otra, sin saber muy bien cuál es la primigenia. Todos estamos, o deberíamos estar de acuerdo, en que sin empresas no avanzamos, pero estas no son impermeables a las necesidades requeridas para un buen funcionamiento, y entre ellas, aquellas que la criminología puede aportar no faltan. Es cierto que en la disciplina, aunque sí tiene en cuenta el tejido empresarial, nunca ha sido un objetivo primordial, lo que dificulta su implementación y los motivos pueden ser varios. En primer lugar, existen figuras, como es la del Director de Seguridad, indispensables (y obligatorias) en según qué empresas, con un largo recorrido (en España) como profesional y con las competencias bien definidas. En segundo lugar, y tal y cómo le sucede a la figura mencionada, en muchas ocasiones, se ve como diferente, o mejor, como un anexo, el departamento de seguridad. Como algo que está ahí porque tiene que estarlo, pero que no forma parte directa de la empresa. Si este pensamiento lo tienen con un departamento o figura profesional tan arraigada, imagínese con la criminología. Y en tercer lugar, por la propia naturaleza del objetivo que calificaríamos de primordial en una empresa si aplicáramos la criminología, que es la prevención. Aquí, en este último punto (sin perder de vista los dos anteriores) es donde nos centraremos.

Efectivamente, la prevención a nivel empresarial, es decir, minimizar el aspecto reactivo, es lo primordial en una empresa. Si únicamente reaccionamos, es porque el mal ya está hecho, lo que equivale a decir que las pérdidas han aparecido (no solo económicas, sin materiales, incluso humanas,…), por lo que el objetivo real es la prevención y esta, es una inversión invisible. Es decir, se invierte (dependiendo de multitud de factores) para que no pase nada. No ver nada, la quietud total, es el mejor resultado y claro, en muchas ocasiones, producto del desconocimiento, parece que no se está haciendo nada y si se comete el error de abandonar o quitar esa inversión (no solo económica), porque «no hay resultado», normalmente este aparece, pero claro, en negativo. De esto, no solo de que «no pase nada», sino de explicarlo, se encargaría la criminología empresarial (entre otras cosas). Además, como decimos, esta se incorporaría no solo a la empresa, sino y sobre todo, a la seguridad. Sí, no viene para hacer nada nuevo, sino para ampliar y mejorar, como prima-hermana que es de la Seguridad como disciplina. 

Como decíamos, la empresa es una de las grandes olvidadas por la criminología. Imagine que se normaliza, no solo el estudio de la seguridad en ella, que se establece por Ley, sino la criminología corporativa y la investigación privada. Imagine que dentro de ellas, el departamento de seguridad, que abarca no solo el parámetro físico (acceso, vigilantes, etc.), sino la protección por ejemplo informática y de la información, la prospección,… también contara con el apoyo de la criminología para prevenir, dependiendo de la empresa y sus objetivos la minimización de daños que pudieran aparecer, e incluso con un equipo de investigación privada para investigar cuando no se haya podido poner remedio y que por otro lado, ayuden (de nuevo dependiendo de los objetivos) con la prognosis en inteligencia competitiva. Sí, no vamos a negarlo, es una inversión. Pero probablemente no tanta como se pueda creer. Tenga en cuenta por ejemplo, que estamos hablando de conocimientos, de disciplinas, de ciencias, no de personas. No es necesario que cada una de estas áreas sean implementadas por distintas personas, ni siquiera de fuera de la institución, sino que se incorporen mínimos profesionales con conocimientos específicos que desarrollen y formen estos equipos. No se trata de convencer de la necesidad, sino de explicar los beneficios que la seguridad, la prevención y la investigación, un trío de ases ganadores en cualquier ámbito (también el empresarial), puede hacer y a partir de aquí, mostrar los beneficios para ese tejido indispensable para que la sociedad funcione.

Por ejemplo, y para empezar, debemos enseñar que estos conceptos no están restringidos (ni por desarrollo ni por economía) a grandes empresas. Tanto los expertos en seguridad, como los criminólogos corporativos como los investigadores privados expertos en empresa saben que la inmensa mayoría, superando el 80%, de las empresas de España, son PYMES y en ellas se centran a la hora de mejorar e implementar esas acciones.

Así que sí, no olvidemos la criminología de empresa como pilar fundamental de la disciplina, puesto que si mejorar la sociedad, haciéndola más segura, es uno de esos objetivos tanto cualitativo como cuantitativo de la criminología, su aplicación en las empresas, en el tejido empresarial, debe ser sin duda primordial para conseguirlo.