La identificación más allá de las huellas dactilares (sin abandonar la mano)

En criminalística, todo nace con la identificación. O mejor dicho, todo termina con ella. En muchas ocasiones, cuando queremos responder a la que parece la sempiterna pregunta a la que criminólogos y criminalistas parecen tener un amor-odio infinito, es decir, qué diferencias existen entre ambas disciplinas, una de estas suele (o debe) estar en la definición de objetivos. La de la criminología, más sociológica, humanista y preventiva (por reducirlo a su máxima expresión), y la de la criminalística o ciencias forenses, condesada en dos objetivos generales longitudinales. Estudiar el cómo para conocer el quién… Fin. Cómo sucedió un hecho para alcanzar la identificación de quién lo llevó a cabo (en singular, en plural, eso depende). Todo esto para matizar ese término, el de identificación y profundizar no tanto de manera académica, sino más bien curiosa, en ciertos aspectos menos conocidos dentro de la criminalística. En este caso solo en uno, más adelante, en posteriores artículos, hablaremos sobre otros. Como dice el título, más allá de las huellas dactilares, pero sin abandonar la mano. 

Cuando se habla de identificación en ciencias forenses, se puede hacer desde varios prismas, aunque lo más correcto sería decir desde distintos ángulos, pero siempre respecto al mismo objetivo. Podemos hablar desde distintas disciplinas (biología, antropología,…), especialidades (lofoscopia, odontología,…), pero sin duda, una de las maneras más estructuradas y también generales para su mejor compresión es hacerlo respecto a su tipología, que, en primera instancia, deviene en identificación primaria y secundaria. Si tomamos como fuente Interpol, la identificación primaria sería sin duda la más específica y la que menos margen de error conllevaría. De manera básica, esta se daría por el análisis lofoscópico, sobre todo dactiloscópico (las huellas dactilares), a través de la odontología forense y/o el análisis genético. Son las tres fuentes más fiables y directas para la identificación en el ámbito forense. En cuanto a las secundarias, agruparían todas las demás posibilidades (qué remedio). Desde características personales (como pueden ser rasgos congénitos o adquiridos), tatuajes, prótesis,… (que podríamos considerar información antropológica), hasta la ropa y la cartera (con documentos acreditativos). ¿La mayor ventaja de las primarias respecto a las secundarias? Que estas suelen ser directas y pueden ser independientes (un análisis de ADN, dactilar,…) identifica por sí mismo, mientras que las secundarias, suelen requerir de una suma de indicios (la ropa que llevaba el sujeto en el momento del accidente, encontrar su cartera, su anillo de compromiso en el dedo del cuerpo,… hasta asegurarnos). 

Bien, pues dentro de ellos, existen datos, conocidos actualmente como biométricos, que creo que todos sabemos, pueden identificarnos y no se encuentran entre los más conocidos (aunque cada día más). Por ejemplo, en ciertos aeropuertos (Tailandia), al entrar al país te realizan un captura del iris (de hecho con este procedimiento ha habido recientemente una polémica en Bilbao). También son conocidos en el ámbito forense, el otograma, estudio de la morfología de la oreja y dentro de la lofoscopia también, la queiloscopia, el estudio de la impronta de los labios. Sin duda, dos métodos o constructos de análisis interesantes por sí solos. Pero hoy exponemos otro que si bien todos tenemos, se está comenzando a revelar como interesante y es, el estudio de los patrones venosos de las manos. 

Efectivamente, parece ser que estos pueden ser únicos en cada individuo. Es verdad que, si tenemos en cuenta su aplicación forense, tal vez, al igual que el otograma o la queiloscopia, no son los más utilizado ni los más abundante. Es complicado que un delincuente, pongamos en un robo, deje como imprenta sus labios u oreja (esta última algo más plausible por ejemplo al querer escuchar tras un cristal) y mucho menos su mano, su parte superior, puesto que con un simple guante opaco, soluciona la mayoría del problema que puede suponerle la identificación lofoscópica. Teniendo esto en cuenta, lo más normal y coherente, es pensar que este tipo de identificación, puede servir más en aspectos de seguridad y prevención (registros en edificios), que en el ámbito forense, pero no tenemos por qué descartarlo totalmente (de hecho, cuando se lleva a cabo una investigación, no debemos descartar nada). 

En el ámbito del estudio forense, todo puede devenir importante y todo puede llegar a ser útil si evoluciona en consonancia a la necesidad. Me explico. Si tenemos en cuenta la lógica elemental, este estudio (en el ámbito de una investigación forense), normalmente se dará cuando exista una grabación, más que una impresión (es muy difícil que quede el patrón en una escena), pero sí puede, por ejemplo, ser útil en la identificación en una pelea, riña y/o acto delictivo, vandálico,… a partir de una grabación en la que otros parámetros no sean fiables o posibles (por ejemplo utilización de pasamontañas) o simplemente sea un indicio más (como identificación secundaria). Y esto va a colación de la importancia, suprema, de que esa grabación, tenga la suficiente calidad para poder distinguirlo (lo cual dependerá de varios factores, la mayoría tecnológicos), de ahí que el conocimiento de un tipo (patrón de identificación), vaya en consonancia con otros (mejora de la imagen, calidad de la misma,…).  Los estudios realizados y que siguen desarrollándose nos hablan de patrones individualizador que pueden llegar a ser, tal vez no decisivos, pero si indicadores o indiciarios y junto con otros parámetros, ayudarnos a resolver ciertos casos de identificación (normalmente secundaria). Por supuesto, además de los expuestos tienen otras desventajas o problemas, ¿Es siempre visible ese supuesto patrón individual?, ¿Qué características de referencia debemos tomar?…. Ahí queda la reflexión, pero resultaba interesante y curioso el ir, al menos de manera introductoria y expositivas, hablando de los elementos de identificación menos típicos y por más desconocidos. Dentro de la criminalística y sus disciplinas, existen, como en todo conocimiento, matices, concreciones y parámetros más extraños o «menos sabidos» que todo investigador y/o especialista forense debe conocer porque como decimos, nunca debemos desechar ninguna posibilidad, todo puede ayudarnos en una investigación. 

 

Referencias

Bernal, O.M. (2024). Expertos alertan del riesgo de dejarse escanear el iris en Bilbao. Deia.

Cerritelli, A. y Anderson, R. (2018). Guía de Interpol para la Identificación de Víctimas de Catástrofes.Interpol.

S. Sathishkumar, et al. (2023). A Biometric-Finger Vein Authentication System for Security Purpose using Deep Learning Technique. 14th International Conference on Computing Communication and Networking Technologies (ICCCNT), pp.1-10.