Efectivamente, parece ser que estos pueden ser únicos en cada individuo. Es verdad que, si tenemos en cuenta su aplicación forense, tal vez, al igual que el otograma o la queiloscopia, no son los más utilizado ni los más abundante. Es complicado que un delincuente, pongamos en un robo, deje como imprenta sus labios u oreja (esta última algo más plausible por ejemplo al querer escuchar tras un cristal) y mucho menos su mano, su parte superior, puesto que con un simple guante opaco, soluciona la mayoría del problema que puede suponerle la identificación lofoscópica. Teniendo esto en cuenta, lo más normal y coherente, es pensar que este tipo de identificación, puede servir más en aspectos de seguridad y prevención (registros en edificios), que en el ámbito forense, pero no tenemos por qué descartarlo totalmente (de hecho, cuando se lleva a cabo una investigación, no debemos descartar nada).
En el ámbito del estudio forense, todo puede devenir importante y todo puede llegar a ser útil si evoluciona en consonancia a la necesidad. Me explico. Si tenemos en cuenta la lógica elemental, este estudio (en el ámbito de una investigación forense), normalmente se dará cuando exista una grabación, más que una impresión (es muy difícil que quede el patrón en una escena), pero sí puede, por ejemplo, ser útil en la identificación en una pelea, riña y/o acto delictivo, vandálico,… a partir de una grabación en la que otros parámetros no sean fiables o posibles (por ejemplo utilización de pasamontañas) o simplemente sea un indicio más (como identificación secundaria). Y esto va a colación de la importancia, suprema, de que esa grabación, tenga la suficiente calidad para poder distinguirlo (lo cual dependerá de varios factores, la mayoría tecnológicos), de ahí que el conocimiento de un tipo (patrón de identificación), vaya en consonancia con otros (mejora de la imagen, calidad de la misma,…). Los estudios realizados y que siguen desarrollándose nos hablan de patrones individualizador que pueden llegar a ser, tal vez no decisivos, pero si indicadores o indiciarios y junto con otros parámetros, ayudarnos a resolver ciertos casos de identificación (normalmente secundaria). Por supuesto, además de los expuestos tienen otras desventajas o problemas, ¿Es siempre visible ese supuesto patrón individual?, ¿Qué características de referencia debemos tomar?…. Ahí queda la reflexión, pero resultaba interesante y curioso el ir, al menos de manera introductoria y expositivas, hablando de los elementos de identificación menos típicos y por más desconocidos. Dentro de la criminalística y sus disciplinas, existen, como en todo conocimiento, matices, concreciones y parámetros más extraños o «menos sabidos» que todo investigador y/o especialista forense debe conocer porque como decimos, nunca debemos desechar ninguna posibilidad, todo puede ayudarnos en una investigación.
Referencias
Bernal, O.M. (2024). Expertos alertan del riesgo de dejarse escanear el iris en Bilbao. Deia.
Cerritelli, A. y Anderson, R. (2018). Guía de Interpol para la Identificación de Víctimas de Catástrofes.Interpol.
S. Sathishkumar, et al. (2023). A Biometric-Finger Vein Authentication System for Security Purpose using Deep Learning Technique. 14th International Conference on Computing Communication and Networking Technologies (ICCCNT), pp.1-10.




