Siendo sinceros el tema de este artículo no es, para cualquiera que me conozca, novedoso, pues lo he hablado en multitud de ocasiones, de hecho, en el webinar que impartí este anterior sábado con APPJD (aprovecho para publicitarlo), fue la última vez. Son muchas las personas, colegas ya, sobre todo nóveles, que comienzan, recién aterrizan en un mundo que les apasiona, pero en el cual es tremendamente difícil comenzar a andar, como es el de la investigación privada, la pericia y no digamos ya, la criminología. Probablemente, y de ahí el orden, el mundo profesional del detective privado, para los que comienzan, sea el más «fácil» de sobrellevar a nivel futurible, respecto a los otros dos que tienden más a darse por vencidos al no encontrar ninguna salida. Los clientes no aparecen y el trabajo escasea. Esto, al principio, sobre todo para cualquier autónomo (la mayoría de detectives y peritos lo son, lo somos), es lo normal y poco a poco va remontando (o no). Pero hay un aspecto que no sé por qué (yo daré mi opinión pero seguro es equivocada) no veo tanto, o mejor dicho, influye más rápido de manera negativa, en estos perfiles (tal vez sea porque es a los que más atención les presto). Todo se debe a la necesidad de gastar tiempo, energía, mucho tiempo y mucha energía, y también dinero, hay que decirlo, en darnos a conocer. Pero no, aquí, al comenzar, «Google ads» y similares no son los mejores aliados, simplemente son uno más.
Como digo, tengo la sensación que al acabar los estudios, los criminólogos, los peritos, en menor medida los detectives, piensan que el trabajo tocará a sus puertas (por ejemplo con los listados judiciales, de los cuales es complicadísimos obtener un sueldo (por no decir imposible)). Y, al ver que no consiguen esos casos soñados, se hunden en la desesperación y suelen abandonar el intento (y en ocasiones ni lo comienzan, el miedo escénico). Y claro, la respuesta media, la normal, la que cualquiera daríamos, yo incluido, es la de que hay que darnos a conocer, pero parece que eso ahora no se lleva o se pretende creer que, por «haber estudiado», debe ser contratado, debe haber trabajo. Esto, no es así, y menos en profesiones que podríamos decir, son desconocidas. Sí, todos sabemos y vemos en las redes sociales las reivindicaciones y lo necesaria que es la figura del criminólogo en la sociedad, ¿y? Además de eso hay que explicárselo a quienes lo necesitan, a los clientes (no hablo de la administración pública). Hay que sentarse con ellos, elaborar una estrategia (supongo que de «marketing») y hacerles ver que realmente somos necesarios. Por decirlo, por insistir en la necesidad, no significa ni que exista ni que la vayan a ver.
Siempre pongo el mismo ejemplo, la pericia caligráfica. Es una de las especialidades forenses más antiguas y más utilizadas en el día a día de los juzgados como medio de prueba (teniendo en cuenta la burocracia, las firmas y textos que se producen en cualquier ámbito, tiene su lógica). A día de hoy, peritos que llevamos trabajando años con clientes, siendo ya entre unos y otros de sobra conocidos, normalmente despachos de abogados, profesionales,… nos siguen preguntando, y nosotros explicando, qué podemos hacer, más allá del estudio de la posible falsificación de una firma, que es lo que todo el mundo identifica con la especialidad. Si es así con una pericial sobradamente conocida y utilizada, lo que debe hacerse con algo como la criminología, desconocida para la gran mayoría en su ámbito real de aplicación, puedes imaginarte que es una tarea titánica. Por lo tanto sí, debes invertir mucho tiempo en darte a conocer, porque que no nos conozcan, no es culpa de los demás, ni de la sociedad, ni de nada de eso. Es solo culpa nuestra, que no te conozcan es culpa tuya. Los demás, sobre todo lo profesionales, que como tú están hasta arriba de trabajo (no digo de empleo, sino de trabajo), no tienen por qué invertir un segundo de su tiempo en conocerte. Eres tú el que tienes que convencerles de que escucharte y explicarles tu profesión es una buena inversión para ellos y sus clientes.
Y te lo digo yo, que a nivel de publicidad y marketing, mi conocimiento es más que limitado, pero esto que te cuento, al final es un aprendizaje que vas a aprehender por las buenas (ahorrándote algún que otro disgusto o simplemente el hastío de la profesión) o por las malas (y probablemente abandones el ejercicio profesional). Si vas a comenzar a ejercer o quieres hacerlo (por ejemplo si estás estudiando), invierte parte de tu tiempo en saber cómo vas a darte a conocer. Sí, una web, redes sociales, etc. se da por hecho. De lo que hablo es de dar a conocer lo que haces, porque no es conocido. ¿Qué puede aportar en la resolución de un caso un criminólogo?, ¿Hasta donde puedes llegar como perito?, ¿Qué puedes investigar?,… Estas son preguntas que, cuando un profesional (pongamos de nuevo un abogado), piensa en contratar/contactar, se hace. Normalmente, y solo cuando lo necesite (y no conozca a nadie), buscará rápidamente la respuesta, pero si se la has dado tú anteriormente, porque te has dado a conocer, entonces ya sabes a quien, casi con total seguridad, llamará. Lo sé, en la universidad ni siquiera te hablaron de cómo hacerte a ti mismo publicidad y mucho menos te lo enseñaron de manera seria y profesional, así que te toca hacerlo por tu cuenta para ahorrarte errores. Si nadie sabe lo que hace un criminólogo, dale tú la respuesta y comienza el camino de la profesión. Así que sí, debes partir de la premisa de que si no nos conocen, es porque no nos damos a conocer (al menos no de manera adecuada). Es nuestra culpa, pero también en nosotros está la solución, aunque requiere trabajo duro.




